lunes, 15 de enero de 2018

Plegaria de la serenidad


Hay una oración que escuché muchas veces, pero recién ayer me detuve a pensar qué decía después de volver a escucharla en una serie en Netflix:  

Señor, dame SERENIDAD para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
VALOR para cambiar las que sí puedo,
y SABIDURÍA para reconocer la diferencia. 

Esta oración es parte de la Plegaria de la Serenidad, y quiero que me acompañe este año, que me encuentra pensando en los preparativos del primer cumpleaños de Hilario que está a punto de largarse a caminar. 


La llegada de un hijo pone la vida en perspectiva. De alguna forma es algo parecido a lo que pasa cuando muere alguien muy querido. La diferencia es que con un hijo uno no tiene tanto tiempo para detenerse a pensar, y en vez de ausencia todo es presencia. Los brazos y el corazón rebozan de vida. Estás mal dormido y metido hasta la coronilla en el presente resolviendo, disfrutando, luchando y aprendiendo, pero sobre todo gozando de una realidad que apenas te creés. Hay alguien en tu vida a quien no podés dejar de mirar. Y ves que a la persona que tenés al lado le pasa lo mismo, y no sos vos a quien mira. Y, para que el ego se haga un festín, te sabés la persona favorita en el mundo de un ser que te adora, que te busca y te celebra siempre. 

Y si bien sigo siendo yo, la misma que busca horizontes, que quiere mirar lejos, que quiere seguir aprendiendo y haciendo porque así entiendo la vida, mucho de lo que quiero ahora para mí en realidad es para Hilario. Es para él que quiero ser mi mejor versión, lo más resuelta posible, para andar lo más liviana que pueda por la vida mientras lo acompaño. Aunque ahora él es quien me acompaña a mí, y es el mejor compañero de viaje que me puede haber tocado en este rol de mamá. Ahora entiendo todo lo que me tocó vivir para llegar acá, y el camino se llena de sentido. 



Con asombro me descubro en una nueva versión de mí misma -y que me gusta mucho más-, en la que vivo consciente de que no tengo suficiente energía ni tiempo para todo, ¡y que la vida es corta cuando uno está dispuesto a disfrutarla mucho! con lo cual me volví más selectiva, y trato de encontrar algo lindo incluso en las cosas que me cuestan. 



No pretendo dar todas las batallas. Prefiero estar en las que valen verdaderamente la pena, que son las menos.  

Este 2018 quiero que la oración de la serenidad sea mi mantra. 

Quiero que los días que vienen me encuentren humilde y sencilla, valiente y serena, consciente y liviana, sonriente y agradecida. Porque, como dice Sabina, de verdad, nos sobran los motivos.




9 comentarios:

  1. Muy muy muy lindo! Nada mas lindo que el EGO rebozante de felicidad por la mirada de esos pequeños seres que increiblemente... nos admiran. ;)

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  2. Juli siempre tus palabras me llegan en el momento oportuno como dice la Biblia (Eclesiastés 3.1) son como un bálsamo para mi. Desde Mexico te leo y me emocionan, siempre tan justas y tan claras. Vos citaste a Sabina, yo cito a Vicentico cuando habla de su hijo “no me quedo nunca más solo” beso enorme te quiere tu hermana Lu

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    1. GRACIAS Lu y me alegro tanto. Nada más lindo para mí que saber que algo que escribo y comparto puede hacerle bien a otra persona. Y ¡qué bueno saber que sos vos! Besos y siempre cerca.

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  3. Hola! Disculpa, serías tan amable de decirme en que serie la escuchaste? Gracias!

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